A partir de la media tarde de ayer parecía que el cielo caería sobre todos nosotros.
Toda la noche ha sido un diluvio, truenos, relámpagos, agua fuerte, como si fuera granizo.
Tapada, dentro de la cama, oía al aguacero acercarse, un estruendo que comenzaba a bajar por el Benicadell, hasta llegar a la
casa a la que azotaba una y otra vez, yo cada vez me tapaba mas y mas. Sin embargo nadie me liberaba de la tormenta, y a pesar de la melatonina no podía quedarme dormida.
Empecé a recordar que tengo recursos, respiraba lentamente hasta alcanzar relajarme, en la fase de visualización imaginé la
sonrisa de un niño, me veo a mi misma niña- Laurita- sonriendo con confianza, así me quedé dormida.
Al despertar he podido comprobar que continúa la tormenta y sus efectos
Las flores destrozadas por el agua y el viento.
Hoy habíamos planificado recoger las olivas, porque están en el momento optimo de recogida, es decir cuando están tricolores,
negras, color cardenal y blancas, porque la diversidad da siempre mejor calidad al aceite, pero no hemos podido por la
tormenta.
Vicent, Miguel y yo nos hemos preguntado ¿ también tendremos que esperar a recogerlas mayoritariamente de un solo color?.
Mañana hemos quedado por si acaso nos da una tregua el tiempo y nos ponemos a trabajar aunque sea medio lloviendo, no
queremos tener mala cosecha
He oído el tiempo en las noticias, dicen que la borrasca no solo está en la comunidad valenciana sino que se ha generalizado en
toda la península y en las islas , que tenemos para largo.
En la antigüedad se protegían en las pirámides, tengo suerte, me fabriqué una por si las moscas. Allí haré las meditaciones que
necesito para contrarrestar los malos tiempos.
