Alguien ha dejado, secretamente, una flor de Amor en mi mano.
Alguien me ha robado el corazón y lo ha esparcido por el cielo, a los cuatro vientos.
Y no sé si lo he encontrado, o si lo busco por todas partes;
si esto que siento es una punzada de dicha o de dolor.
(R.Tagore)
Ignacio, mi hijo, dejó plantado un bulbo en noviembre, la primera flor salió el día que él murió.
En octubre colgó en la red lo que comparto con vosotros ahora
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